sábado, 18 de diciembre de 2010

A dar la murga, los currelantes!


Cuando escribo estas líneas está por finalizar la manifestación de Barcelona convocada por los sindicatos para protestar contra las medidas económicas del Gobierno. Los currelantes, ex-currelantes (en paro), aspirantes a currelante  y pensionistas han salido a la calle a dar la murga. El inefable, por no decir hijo de p maleducado Sr. Blanco, espero que no piense ahora en militarizarnos. Franco ya lo hizo una vez de una manera bastante más sincera pero más bien ominosa y su fantasma planea aún en el recuerdo. La hiperpresencia de las fuerzas del orden dan a entender que se nos considera  un colectivo sumamente peligroso y proclive a la violencia desmedida. Tal vez son ellos más conscientes que la famélica legión (cada vez más famélica, por cierto, y lo que te rondaré morena con las subidas del precio de los servicios, subidas de impuestos, rebajas salariales, congelaciones de pensiones y despido a la carta) puede ponerse en pie en cualquier momento. Y que cuando se asalta algún palacio siempre hay algún cortesano que acaba volando por la ventana. 
Mañana se cumplen diez años de la muerte de Carlos Cano. Diez años silenciada aquella voz que se sabía hacer amiga, acariciadora del aire, de coplas sentidas. Sé que no debería olvidarme del reciente fallecimiento de Enrique Morente, pero es que Carlos Cano me llegó a ser mucho más familiar. Por eso traigo aquí estos dos vídeos. Para que los disfrutéis, para recordarlo... y ¡qué caray! ¡para que no dejemos de dar la murga los currelantes!.



jueves, 16 de diciembre de 2010

La felicidad de la música

Entre las diversas tonterías que te envía la gente al correo electrónico, a veces encuentras pequeñas joyas. Ésta me encanta no tanto porque un niño de tres años haga de director de orquesta como porque sea capaz de "dibujar" la partitura con los movimientos de la batuta, de traducir en movimiento el sonido. Y porque aún no he visto ningún director de orquesta limpiándose la nariz mientras dirige o reir de felicidad domesticando a Beethoven.
Por lo menos es gracioso; espero que os guste.

lunes, 13 de diciembre de 2010

13 de diciembre

Un año, Alfonso, un año. Un año desde que tu ánimo se deshizo al fin en mil pedazos de llanto y sangre, desgarràndote el cuerpo y a nosotros las entrañas. Un año intuyendo tu presencia que ya no llega. Un año alargándote la mano, tarde; demasiado tarde. Un año esperando verte entrar, decir ya he vuelto, tu humanidad disolviéndome el cinismo desencantado. Recuerdo el frío, hacía frío y el otoño se moría serio, con cara de invierno. Hoy regresa el frío, que ya no me pilla desprevenido porque nos depositaste una nieve perpetua en la cima de la memoria.
En fin, Alfonso; un año.
Solos. Con nuestra mera compañía.

Se nos viene la Navidad encima

Shopping Night Barcelona (03/12/2015, foto del autor)      Nos acercamos de nuevo, irremisiblemente,  al centro de este tornado anual q...