viernes, 24 de septiembre de 2010

Objetivos del Milenio: más rico, si eres rico; más pobre, si eres pobre

Las eléctricas calculan que la luz debería subir un 5%La llegada de turistas extranjeros aumentó un 4% en agosto, Los beneficios de Inditex se disparan un 68%, Zapatero defiende ante los grandes inversores sus medidas anticrisis, Un 8% más ricos pese a la crisis...

 

 En fecha 8 de septiembre de 2000, las Naciones Unidas aprobaron en Asamblea General la llamada "Declaración del Milenio" (cuyo texto podeis consultar aquí) en la que, entre otras cosas, se marcaban unos objetivos de desarrollo para 2015, a saber:

  1.  Erradicar la pobreza extrema y el hambre
  2.  Lograr la Enseñanza Primaria universal 
  3.  Promover la igualdad entre los sexos y el empoderamiento de la mujer
  4.  Reducir la mortalidad de los niños menores de 5 años
  5.  Mejorar la salud materna  
  6.  Combatir el VIH/SIDA, la malaria y otras enfermedades
  7.  Garantizar la sostenibilidad del medio ambiente
  8.  Fomentar una alianza mundial para el desarrollo

A cinco años de la fecha propuesta como meta ¿en qué situación nos hallamos? Precisamente, para debatirla  y analizarla ha tenido lugar los dias 20 a 22 en Nueva York, en la sede de la ONU, una Reunión Plenaria de alto nivel de la Asamblea General y cuyo documento final, no demasiado optimista como podeis suponer, podeis leer en este pdf

"Objetivos del Milenio: ¿una década perdida?" titula su artículo Aida Calviac en la version digital del diario cubano Granma y que animo a leer. Por lo ilustrativo, entresaco los siguientes pàrrafos que describen la realidad actual de la bienintencionada Declaración del ya lejano 2000.

Las "obligaciones", diluidas con el tiempo, han dejado de serlo. Los países "en desarrollo" siguen arrastrando el peso de las desigualdades; y los ricos, ante la disyuntiva de salvar vidas o bancos, inclinan la balanza invariablemente hacia el lado de los rescates financieros.
Hoy la miseria no toca a las puertas, porque la mayoría de los pobres no tienen hogar. La cantidad de personas que vive en la pobreza extrema aumentó en unos 36 millones, pero cuando se habla de los nuevos pobres, los adinerados de siempre dan la espalda. Ni siquiera se dignan a cumplir con la entrega del 0,7% de su Producto Interno Bruto (Ayuda Oficial para el Desarrollo), y las eventuales migajas de los países donantes —en función de sus intereses políticos— siguen siendo muy inferiores a la cifra necesaria para cumplir los compromisos vigentes.
Al escándalo de los 1 020 millones de seres humanos viviendo con hambre, se suma el de los más de 2 000 millones que la padecen "silenciosamente", y mueren por la carencia de micronutrientes.
En lugar de escuelas primarias, 126 millones de niños tienen trabajos peligrosos con retribución precaria, y los menores pertenecientes al 20% más pobre de la población, representan más del 40% de todos los que no asisten a los centros de enseñanza.
En cuanto a la igualdad de género en las matrículas, solo 53 de los 171 países de los que se dispone de datos la habían alcanzado tanto en la enseñanza primaria como en la secundaria.
En el 2008, apenas una de cada cinco mujeres embarazadas recibió servicios de análisis y de asesoramiento sobre el VIH, y solo la tercera parte de las seropositivas fueron consideradas elegibles para recibir tratamiento antirretroviral.
Cerca de un millón de personas mueren debido a la malaria cada año, el 95% de ellas en África subsahariana, y la gran mayoría menores de cinco años.
Dentro del objetivo de garantizar la sostenibilidad ambiental se pierden oportunidades de concertación, como en la fracasada Cumbre de Copenhague, cuando no se logró ningún acuerdo concreto para reducir la producción de gases de efecto invernadero por la confabulación de los países desarrollados, que intentaron presentar un informe que habían discutido a puertas cerradas, excluyendo las demandas del Sur.
Mientras, se calcula que la velocidad del aumento de las emisiones de dióxido de carbono ha sido mucho mayor en el periodo 1995-2004 que en el periodo 1970-1994, tendencia que no se ha modificado

Pero el mejor resumen lo tenéis aquí abajo, de la mano del siempre genial Quino



domingo, 19 de septiembre de 2010

Adiós a Labordeta

 He intentando por enésima vez comentar la desaparición de Jose Antonio Labordeta y no puedo. Se me arremolinan palabras como caminar, sendero, mochila,ética, compromiso, solidaridad, fraternidad, aurora, lluvia, manos, libertad... Pero este adiós -repentino como toda despedida- me anonada y me impide hilvanarlas; huyen, danzan, vuelven.
No es momento de escribir sino de seguir en el camino.
Porque del maestro queda lo que enseña, lo que aprendes, lo que le ves vivir, lo que vives. Las palabras son los pasos.
Y por eso, Jose Antonio, he hecho finalmente como todos: me he sobresaltado, he corrido a darte un último saludo... y he acabado usando tus canciones y tus letras para que sean tu homenaje, mi recuerdo...
Pero, hoy, ahora, ¿quién nos queda para ayudarnos a empujar la Historia?
Gracias Jose Antonio por meterme en tu mochila.





Canto a la libertad  (Jose Antonio Labordeta)

Habrá un día en que todos
Al levantar la vista
Veremos una tierra
Que ponga libertad (bis)

Hermano aquí mi mano
Será tuya mi frente
Y tu gesto de siempre
Caerá sin levantar
Huracanes de miedo
Ante la libertad

Haremos el camino
En un mismo trazado
Uniendo nuestros hombros
Para así levantar
A aquellos que cayeron
Gritando libertad

Sonarán las campanas
Desde los campanarios
Y los campos desiertos
Volverán a granar
Unas espigas altas
Dispuestas para el pan

Para un pan que en los siglos
Nunca fue repartido
Entre todos aquellos
Que hicieron lo posible
Para empujar la historia
Hacia la libertad

También será posible
Que esa hermosa mañana
Ni tú, ni yo, ni el otro
La lleguemos a ver
Pero habrá que empujarla
Para que pueda ser

Que sea como un viento
Que arranque los matojos
Surgiendo la verdad
Y limpie los caminos
De siglos de destrozos
Contra la libertad

                                 

Caminaremos (Jose Antonio Labordeta)

Caminaremos
hasta el instante
en que en la lluvia
crezca la libertad:
sobre los campos,
sobre los tejados,
sobre la esperanza
y la soledad,
sobre los espantos,
sobre las nostalgias,
sobre los espacios,
crezca de verdad.

Caminaremos
hasta la aurora
en que en el viento
renazca la igualdad:
entre los hombres,
entre las palabras,
entre los gestos,
entre cada cual.
Entre las manos,
entre los rostros,
entre los labios,
renazca de verdad.

Caminaremos
hasta el momento
en que las manos
sean fraternidad:
de pueblo a pueblo,
de isla a isla,
de casa a casa,
de ciudad a ciudad.
De viejo a joven,
de amor a amante,
de padre a hijo,
sea de verdad.

Caminaremos
hasta el momento
en que las manos
sean fraternidad.

Caminaremos
hasta la aurora
en que en el viento
renazca la igualdad.

Caminaremos
hasta el instante
en que en la lluvia
crezca la libertad.

Caminaremos
hasta el momento
en que las manos
sean fraternidad.

Se nos viene la Navidad encima

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